Redacción
Una red de corrupción y tráfico de influencias enmarcan el atentado en contra del dirigente del partido Nueva Alianza, Bersahín López López y de su menor hijo de ocho años, que señalan de manera directa a la exdiputada, Adriana Altamirano Rosales.
Las denuncias presentadas ante la Fiscalía General del Estado de Oaxaca (FGEO), establecen que, el ex candidato a gobernador y el niño, fueron víctimas de un ataque directo en un solitario paraje de San Pablo Etla. Sujetos armados golpearon a Bersahín López y encañonaron al menor, quien corrió a buscar ayuda. Los agresores habrían sido claros en referir de quién venía la orden de la agresión.
En conferencia de prensa, López López aseguró que los agresores intelectuales y materiales están plenamente identificados y expresó su confianza en que los autores del ataque serán castigados, ya que “nada justifica la violencia contra un niño de ochos años, ni contra ningún ciudadano”.
Y es que, tras los hechos sucedidos la mañana del pasado miércoles, las autoridades minimizaron el atentado asegurando que había sido solo un accidente automovilístico, omitiendo la agresión física, las armas y la presencia del menor.
Según la denuncia presentada ante la Fiscalía, filtrada a medios de comunicación, Adriana Altamirano ha asegurado ser parte del gabinete de Salomón Jara y ser pareja de Eduardo Ximénez, oficial mayor de la Secretaría de Seguridad Pública y Protección Ciudadana (SSPC), además de tener vínculos cercanos con el fiscal general, Bernardo Rodríguez Alamilla.
A pesar de la denuncia, hasta el momento las autoridades han guardado silencio tras los hechos, por lo que se presume protección para la exdiputada, así como lo han hecho con otros funcionarios a quienes les solapan sus delitos amparados en su “primavera oaxaqueña”.